jueves, 25 de marzo de 2010

Nanoescándalo a la mexicana (Columna de Martin Bonfil en MILENIO)

Nuestro amigo Martín Bonfil (ampliamente conocido divulgador científico), ha publicado una nota en su columna semanal en MILENIO diario, misma que reproduce también en su blog "La Ciencia por Gusto". Además de la nota en sí, vale la pena leer los comentarios (EL CONTADOR LLEVA YA 348 COMENTARIOS, CON DISCUSIONES DE UN LAMENTABLE NIVEL PRINCIPALMENTE DE LA PARTE ATACANTE, EVIDENCIANDO SU FALTA DE ARGUMENTOS Y RAZÓN) a la misma, que son muy interesantes. Da click AQUI para la primera parte de los comentarios y AQUI para la segunda parte.
Gracias Martin.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Structural changes to aid science in developing countries: Carta de Mauricio Terrones a NATURE


Mauricio Terrones Maldonado envió a la revista NATURE la siguiente carta, para aclarar la frase (sacada de contexto en el reportaje de Rex Dalton) sobre que "I wont work in a developing nation again"). Espero que clarifique esta afirmación y muestre el lado real de las intenciones del Dr. Terrones. La liga a la página original de NATURE está aquí. En el gráfico (solo hagan click en este) pueden ver una versión digital del mismo.

Respuesta a investigadores del IPICYT (Javier Flores, LA JORNADA)

Desde que escribí mi artículo Nanociencias y nanofuncionarios sospeché que habría reacciones. El despido de los investigadores Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, ha envenenado el ambiente en el IPICYT en un nivel casi insoportable, al grado de que quien se atreva a tocar este caso, inevitablemente sale raspado.

Lo primero que quiero aclarar, es que en mi artículo publicado el 16 de marzo, no hay una crítica a una institución como el IPICYT, mucho menos a sus investigadores. Se trata de algo muy diferente. El IPICYT es una gran institución, pero a muchos nos duele que se trunque ahí el desarrollo de un área promisoria de la investigación en México. Los conflictos en las instituciones científicas no se pueden resolver despidiendo investigadores.

El comunicado firmado por 40 académicos no contradice los argumentos principales de mi texto, se dedica a señalar las cosas que me faltó decir, todas ellas en contra de los hermanos Terrones. Pues bien, en La Jornada, además de mi artículo, se han publicado los argumentos del director del IPICYT que pueden verse en la página de Internet de nuestro diario.

La respuesta a mi artículo, no es en contra mía, es sólo un pretexto para justificar la política de las autoridades del IPICYT, para cesar a dos científicos. Yo reafirmo las conclusiones de mi artículo: Las autoridades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología dañan el desarrollo de un área del conocimiento, desprestigian a nuestro país y exhiben ante el mundo su incapacidad para resolver racionalmente un conflicto.

Finalmente quiero agradecer a los firmantes del desplegado hacerme ver el error en el que incurrí en mi texto al definir un nanometro. Ciertamente es la mil millonésima parte de un metro, cosa que corregí de inmediato y está publicado (El Correo Ilustrado, 17 de marzo de 2010). Quiere decir que a quienes aludo en el título de mi artículo, son aún más pequeños de lo que imaginaba.

Javier Flores

jflores@jornada.com.mx

La comunidad académica del IPICYT opina sobre el conflicto con los hermanos Terrones

(Cuarenta y dos académicos del IPICYT, (lcc María Teresa Gallegos Cepeda, jefa del departamento de difusión y divulgación del Instituto Potosino de Investigación Científica, AC, mandaron a la sección El Correo Ilustrado del miércoles 24 de Marzo de 2010, el siguiente texto: Discrepan de artículo de Javier Flores
Por considerarlo de interés para sus lectores, miembros de la comunidad académica del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) queremos manifestar nuestra discrepancia con lo expresado en el artículo Nanociencia y nanofuncionarios, publicado por su prestigiado diario el 16 de marzo. Desafortunadamente, la nota fue elaborada con información sesgada y muy cuestionable.)

La comunidad académica del país ha reconocido siempre la calidad y fidelidad de los artículos sobre ciencia publicados en La Jornada. Sin embargo, el artículo de opinión de Javier Flores titulado “Nanociencias y nanofuncionarios” (16 de Marzo) hace varias aseveraciones que es importante aclarar. Desde la introducción se incurre en una imprecisión: un nanómetro no es la millonésima parte de un metro sino la mil millonésima. Este error es comprensible dado que no es su campo de trabajo y asumimos que fue mal informado por sus fuentes respecto al tema.

Más grave es que también lo hayan mal informado sobre las causas de la rescisión del contrato de los doctores Humberto y Mauricio Terrones Maldonado en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, IPICYT, que menciona en su artículo, sin señalar las faltas administrativas sumamente graves en las que incurrieron. Las razones de su despido en diciembre pasado, que la comunidad científica entenderá fácilmente, y que las autoridades del Instituto manejaron con discreción para no afectar aún más a estos investigadores, ahora sabemos que corresponden a ausencias excesivas y sin autorización, a 4 patentes registradas sin dar el crédito ni ceder la propiedad al IPICYT, así como a otras faltas graves de índole administrativa.

Por otra parte, los doctores Terrones No fueron separados de sus cargos académico-administrativos en mayo de 2008 como resultado de represalias; cuerpos colegiados del más alto nivel, integrados por distinguidos miembros de la comunidad científica y externos al IPICyT, que evalúan periódicamente la actividad del instituto, recomendaron desde marzo el cambio de Humberto Terrones de una Jefatura de división del instituto, ya que tenía más de 7 años en el cargo y existía una clara polarización interna en esa división. Este tipo de rotaciones en jefaturas son altamente comunes en instituciones de investigación y ambos conservaron sus puestos como investigadores. Sin embargo, esto provocó en 2008 un ataque internacional al IPICYT que sus lectores recordarán.

Ese ataque internacional dio lugar a un proceso de negociación entre el IPICYT y los doctores Terrones durante 2008 y 2009. Para ello, varias comisiones fueron formadas ex profeso e incluyeron a académicos sugeridos por ellos. Estas comisiones representaron un gran esfuerzo y un elevado costo para la institución e intentaron resolver los problemas planteados por ellos. El proceso llevó, en marzo de 2009, a acuerdos firmados por todas las partes, incluyendo a los propios doctores Terrones, y entre los acuerdos se consideraba la creación de una Unidad del IPICYT que localizara a su grupo de investigación en otra ciudad y No la creación de un centro de investigación para ellos como menciona Javier Flores en su nota. Estos acuerdos fueron desconocidos por los doctores Terrones después de firmarlos y rechazaron una opción muy interesante en Monterrey, que inicialmente habían aceptado, argumentando razones como que el nivel de vida era más caro y que los 1500 metros cuadrados de laboratorios y oficinas que se les ofreció no eran suficientes.

Con la rescisión del contrato de los doctores Terrones en diciembre del 2009, el IPICyT no frenará su desarrollo. Esta institución consta de cinco divisiones de investigación (biología molecular, matemáticas aplicadas, ciencias ambientales, geociencias y materiales avanzados) y el Centro Nacional de Supercómputo, con más de 90 académicos y cerca de 170 estudiantes de posgrado y está logrando consolidarse como uno de los mejores centros de investigación del país y de Latinoamérica. De hecho, 2009 fue un año muy productivo para todas las Divisiones del IPICYT.


(NOTA ADICIONADA: firman esta carta 43 personas, entre técnicos e investigadores, de los 90 académicos, menos del 50% de la planta académica)

Otra información que omite la nota son los antecedentes de estos hermanos. Por ejemplo, en el año 2001, no se renovó el contrato del Dr. Mauricio Terrones en el Instituto de Física de la UNAM, por actitudes que no eran compatibles con la seriedad de la institución. La salida de ambos de la UNAM no disminuyó en lo más mínimo el trabajo y prestigio del IF-UNAM. Cabe mencionar que en esa ocasión contaron también con la intervención a su favor del Prof. Harold Kroto (premio Nobel y director de tesis doctoral de Mauricio Terrones), quién también intervino después de dos evaluaciones negativas a replicas de Mauricio Terrones en su intento por obtener el nivel 3 del SNI y también lo hizo recientemente cuando la Academia de Ciencias no le otorgó el premio en Ciencias Exactas. Por lo que no es extraño que ahora vuelva a intervenir.

Tampoco se dice en la nota de Javier Flores que los doctores Terrones denunciaron penalmente ante la PGR a colegas investigadores del IPICYT, lo que motivó en agosto de 2009 una carta firmada por cerca de 50 académicos del Instituto en contra de ellos y provocó la remoción, por parte de la comunidad académica del Instituto, del Dr. Mauricio Terrones como su representante ante la Comisión Interna de Evaluación del IPICYT. Finalmente, se olvidó destacar la actitud del Dr. Mauricio Terrones al declarar para la revista Nature que: “ya no trabajaré nuevamente en un país en vías de desarrollo”, como el nuestro. Esta expresión de menosprecio a nuestro país es inaceptable y tan cuestionable como cualquiera de las faltas cometidas en la UNAM o el IPICyT, sobre todo considerando los enormes apoyos que ellos han recibido por parte del Gobierno Mexicano y del IPICYT. Baste mencionar los cerca de 8 millones de dólares en equipo científico e instalaciones de primera línea con que contaban en el Instituto.

(NOTA ADICIONADA: la frase "I wont work in a developing nation again"´fue extraída de contexto por el periodista Rex Dalton, y no se aplica a la interpretación literal, ya fue enviada a Nature una nota que aclare esto)

Como puede verse, la rescisión de su contrato es sólo una de las muchas vertientes de los conflictos que han generado.

Atentamente:

División de Materiales Avanzados:
Dr. Haret Codratian Rosu Barbus
Dr. Román López Sandoval
Dr. José LuisRodríguez López
Dr. Horacio Flores Zuñiga
Dr. Miguel Angel Vidal Borbolla
Dr. Vicente Rodríguez González
Dr. Miguel Avalos Borja

División de Ciencias Ambientales:
Dr. Felipe Alatriste Mondragón
Dr. Francisco Javier Cervantes Carrillo
Dr. Elias Razo Flores
Dr. Vladimir Alonso Escobar Barrios
Dra. Sonia Arriaga García
Dra. Berenice Celis García
M.C. Guillermo Vidriales Escobar

División de Geociencias:
Dr. José Alfredo Ramos Leal
Dra. Nadia Valentina Martinez Villegas
Dr. Noel Carbajal Pérez
Dr. Jaime Carrera Hernández
Dr. Julio Pinto Linares
Ing. Victor Julián Martinez Ruiz

Centro Nacional de Supercómputo:
M.C. Cesar Carlos Díaz Torrejón
M.C. Miriam Berenice Torres Cedillo
M.C. Rómulo Gúzman Bocanegra
Ing. Gabriela Melendez Govea
M.C. Alberto Hernández García
Ing. Roberto Hidalgo
Lic. Cythia Lezama Canizales

División de Biología Molecular:
Dra. Irene Beatriz Castaño Navarro
Dr. Luis Antonio Salazar Olivo
Dr. Alejandro de las Peñas Nava
Dr. Carlos Barajas López
Dr. Sergio Casas Flores
Enf. Rosa Espinoza Luna
Dr. Angel Gabriel Alpuche Solis
Dr. Rubén López Revilla
Dra. Lina Raquel Riego Ruíz

División de Matemáticas Aplicadas:
Dr. Juan Gonzalo Barajas Ramirez
Dr. Alejandro Ricardo Femat Flores
M.C. Cresencio Hernández Rosales
M.C. Eric Campos Cantón
Dr. José Luis Ricardo Chávez
Dra. Ilse Cervantes Camacho.


[ NOTA EN LA JORNADA y Nota completa en el blog ACADEMIA-IPICYT ]

domingo, 21 de marzo de 2010

Justifica director del IPICYT el despido de los hermanos Terrones

Por considerarla de interés para nuestros lectores, a continuación reproducimos íntegramente una carta enviada por el doctor David Ríos Jara, director del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), a la Comisión Evaluadora Externa de ese instituto, en relación con el despido de los doctores Humberto y Mauricio Terrones Maldonado:

“Estimados miembros del Órgano de Gobierno, de la Comisión Evaluadora Externa y amigos del IPICYT
“En atención al interés en favor del IPICYT que todos ustedes han demostrado en las diferentes etapas del proceso institucional relacionado con los Dres. Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, me permito informarles que en fecha reciente nos hemos visto lamentablemente en la necesidad de rescindir su contrato de trabajo con el Instituto.
“Es importante aclarar que la decisión hubo de tomarse por los motivos abajo expresados, y dado que los diversos esfuerzos institucionales que se realizaron, en reuniones tanto del Órgano de Gobierno, como del Comité Externo de Evaluación, como de los diferentes grupos de trabajo integrados ex – profeso con la participación de destacados miembros de los órganos colegiados referidos y de la comunidad científica, algunos de éstos externos al IPICYT y propuestos por los Dres. Terrones, no fructificaron pues las recomendaciones aceptadas por ellos y formalizadas en actas suscritas por todos los participantes fueron luego desconocidas por los propios Dres. Terrones.
“Los esfuerzos por encontrar soluciones a los muy diversos planteamientos de los Dres. Terrones, reflejados en las recomendaciones mencionadas, eran soslayados por ellos, en principio por su renuencia a reconocer las estructuras de autoridad que prevalecen en el IPICyT, propias a los Centros Públicos de Investigación, tanto a los sectorizados en el CONACyT como en otras dependencias.
“En este contexto, se han detectado varias irregularidades administrativas y faltas graves de las cuales enumero a continuación algunas de mayor relevancia, mismas que nos colocaron en situación de verdadera imposibilidad de continuar la relación laboral con dichas personas:
“Se detectó recientemente la existencia de cuatro patentes publicadas en 2007 y 2008, en las que el Dr. Mauricio Terrones aparece como coautor, y en dos de las cuales el Dr. Humberto Terrones es también coautor, mismas que en ningún momento fueron reportadas a la institución y en las que no se dio crédito al IPICYT. La propiedad intelectual que por Ley pertenece a nuestro Instituto fue cedida unilateralmente por ellos, en dos de esas patentes, a una compañía mexicana. Las otras dos patentes fueron cedidas a instituciones japonesas.
“Los Doctores Terrones son responsables de una serie de faltas a la normatividad federal e interna de nuestro Instituto, al contratar unilateralmente y por iniciativa propia a compañías externas para realizar trabajos de obra pública y de adecuación de instalaciones que fueron llevados a cabo en laboratorios del Edificio Beta. El pago por estos servicios a las compañías correspondientes fue realizado por la Sociedad Mexicana de Nanociencias y Nanotecnología, de la que ellos son fundadores y mantienen un control total. Lo anterior sin contar con la autorización o el conocimiento por parte de alguna autoridad del IPICYT. Al desarrollarse sin atención a las normas jurídicas aplicables, estos trabajos fueron suspendidos por las autoridades del Instituto tan pronto éstas se percataron de su realización.
“El Dr. Mauricio Terrones se ha ausentado del Instituto por más de 140 días y el Dr. Humberto Terrones por 50 días en el año 2009, sin contar con la autorización de su Jefe de División, ni con el conocimiento y/o autorización de la Dirección General.
“En las tres últimas evaluaciones del programa institucional de estímulos, el Dr. Mauricio Terrones no reportó en el formato de exclusividad, firmado por él, sus actividades profesionales en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México D.F. De haberlo hecho, de acuerdo con los Lineamientos de Estímulos del IPICYT, hubiera podido implicar la pérdida de esos estímulos.
“Cabe mencionar que la Junta Académica del Instituto pidió por escrito el lunes 7 de diciembre pasado una explicación sobre estas irregularidades a los Dres. Terrones. Al respecto, el viernes 11 de diciembre se recibieron comunicados por parte de ellos, dando explicaciones sobre otros aspectos relacionados, pero sin dar respuesta a las faltas que describo anteriormente.
“Por otra parte, es claro que tales irregularidades pueden dar lugar a denuncias ante la Secretaría de la Función Pública, e incluso otras medidas de carácter legal por lo que se refiere a la disposición indebida de propiedad intelectual. La institución hará una evaluación de su pertinencia si el problema es escalado por ellos.
“Considero que estas aclaraciones a los miembros de los órganos colegiados de mayor importancia para nuestro Instituto y a miembros de la comunidad académica que han estado enterados de este proceso, resultan necesarias para proporcionar una visión objetiva y de primera mano del problema. De cualquier forma, si alguno de ustedes tiene interés en ampliar la información, estamos en la mejor disposición de atenderlos.
“Reciban un cordial saludo, mi agradecimiento por su constante apoyo y mis mejores deseos para el 2010.
--
“David Ríos Jara. Director General. Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, A.C., IPICYT”
Nota de la redacción: El ejemplar de la carta que reproducimos, carece de fecha pero fue enviada a algunos integrantes de la Comisión Evaluadora en diciembre de 2009.

"...no hay víctimas ni victimarios..."

Postura de la AMC sobre el conflicto en el IPICYT

Interrogada sobre el conflicto en el IPICYT que desembocó en el despido de los hermanos Terrones Maldonado, la presidenta de la AMC, Rosaura Ruis, envió a la revista Nature la carta que se reproduce a continuación...

Interrogada sobre el conflicto en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica que desembocó en el despido de los doctores Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, la Presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, Rosaura Ruiz Gutiérrez, envió a Rex Dalton, editorialista de la revista Nature, la carta que se reproduce a continuación:

“Respecto a tu interés por el caso de los doctores Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, te envío las siguientes reflexiones:

“1. Constituida hace medio siglo, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) tiene como objetivos los de promover el diálogo entre la comunidad científica nacional e internacional; orientar al Estado mexicano y a la sociedad civil en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, así como su aplicación para la solución de los problemas que atañen al país; buscar el reconocimiento nacional e internacional de los científicos mexicanos, y contribuir a la construcción de una sociedad moderna, equitativa y justa.

“2. Por todo lo anterior, y en virtud del compromiso que nuestra organización ha asumido desde su fundación con la ciencia y con la sociedad mexicana, para la AMC es muy importante que el caso que nos ocupa se solucione. Nuestro país requiere de una comunidad científica que encuentre los caminos para fortalecerse, para resolver sus diferencias mediante el diálogo y para orientar sus esfuerzos en pro del desarrollo y del bienestar de México.

“3. En mi carácter de presidenta de la AMC, y a solicitud del Dr. Humberto Terrones Maldonado, me reuní con él hace unas semanas y escuché sus planteamientos en torno al conflicto que él y su hermano Mauricio tienen con el IPICyT. Atendí su petición con respecto a sus estudiantes, y ambos reconocimos que en la cuestión
laboral no puede intervenir la AMC.

“4. Por otra parte, también escuché la versión del Dr. David Ríos Jara, director del IPICyT, sobre este tema, y las razones que llevaron a que dicho Instituto diera por terminadas sus relaciones laborales con los doctores Terrones Maldonado.

“5. Asimismo, recibí una copia de la carta que el Premio Nobel, Prof. Harold Kroto dirigió al Presidente de México, Felipe Calderón, el año pasado, expresando su punto de vista sobre esta problemática. Dicha misiva causó mucho malestar en la comunidad científica mexicana, pues no funda sus argumentos en un conocimiento suficiente de la normatividad de las instituciones mexicanas. La comunidad científica mexicana está dividida en torno a este conflicto, pero todos coincidimos en que es importante que se apoye el trabajo de todos los investigadores del país, y que al mismo tiempo sean observadas y respetadas las reglas de las instituciones relacionadas con la investigación. Consideramos además que existen los canales adecuados para resolver el diferendo que ha surgido.

“6. Sé que se han realizado diversos esfuerzos para resolver el problema. El Órgano de Gobierno del IPICyT, el Comité Externo de Evaluación (del cual formaron parte miembros de la AMC) y grupos de mediación, formados ex-profeso con representación de ambas partes, han revisado el tema, pero NO han podido llegar a
una solución, pues los acuerdos establecidos en las actas correspondientes, firmadas por todos los participantes, fueron posteriormente desconocidos por los doctores Terrones Maldonado.

“7. Con base en las conversaciones y entrevistas que he sostenido, así como en el análisis de la información con la que cuento, considero que en el conflicto entre los doctores Terrones Maldonado y el IPICyT, cuyo historial es largo y complicado, no hay víctimas ni victimarios.

“8. La Academia Mexicana de Ciencias lamenta profundamente la actual situación de los doctores Terrones, pero es respetuosa de la normatividad de los institutos de investigación. El conflicto laboral, que es el que subrayó el Dr. Humberto Terrones en su charla conmigo, deberá ser resuelto por la Secretaría del Trabajo, que es la instancia competente en estos asuntos.


“Dra. Rosaura Ruiz Gutiérrez (rosaura@unam.mx). Presidenta. Academia Mexicana de Ciencias.”
La carta está fechada el 2 de marzo de 2010.

[
Liga a la carta de respuesta de la Presidenta de la AMC publicada en LA JORNADA ]

martes, 16 de marzo de 2010

Nanociencias y nanofuncionarios


por Javier Flores, LA JORNADA, martes 16 de Marzo, 2010
Todo lo que somos y lo que nos rodea está formado por átomos. Transformar deliberadamente la estructura de la materia a nivel microscópico significa crear cosas desconocidas que nos permiten entender mejor la naturaleza y de las cuales podemos beneficiarnos. Éste es el campo de estudio de las nanociencias y las nanotecnologías. El nombre proviene de la escala en la que se realizan las investigaciones, algo realmente muy pequeño (un nanómetro es la millonésima parte de un metro). Se trata de un territorio novedoso, con implicaciones importantes en las áreas de la salud, la energía y los nuevos materiales, entre otras.

San Luis Potosí se convirtió repentinamente en tierra promisoria para los estudios en este campo. Cuando surgió el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICT) fueron atraídos dos jóvenes investigadores formados en el extranjero con las más altas calificaciones académicas: Humberto y Mauricio Terrones. De inmediato se pusieron a trabajar, logrando en poco tiempo colocar al país en los niveles más destacados en el concierto internacional. Crearon el primer posgrado en México en estas áreas, y sus investigaciones son reconocidas en el mundo.

Pero el ambiente en el que se desarrollan las tareas en el IPICT dista mucho de ser el más propicio para la creación científica. En diciembre de 2009, los hermanos Terrones fueron despedidos, con lo que quedaron truncados diversos proyectos de investigación y se generó gran incertidumbre sobre la suerte de los estudiantes y colaboradores de los dos expertos cesados.
La historia se remonta a varios años atrás, cuando el primer director de ese instituto, José Luis Morán López, fue sustituido y luego inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública acusado de nepotismo. En su lugar fue nombrado el doctor David Ríos Jara. Varios investigadores, entre ellos Humberto y Mauricio Terrones, habían denunciado diversas irregularidades. A partir de ese momento el ambiente en el IPICT se tornó irrespirable; los dos especialistas fueron separados primero de los cargos académicos que ocupaban y se convirtieron luego en blanco de acoso laboral –según lo denunciaron– por la nueva administración.

En junio de 2008 un grupo integrado por 60 científicos de diferentes partes del mundo, encabezados por el premio Nobel de Química Harold Kroto, dirigieron una carta al licenciado Felipe Calderón y a Juan Carlos Romero Hicks, director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). En la misiva expresa su temor de que los ataques a los hermanos Terrones pudieran destruir uno de los centros más promisorios en América Latina en el campo de las ciencias físicas. El tema fue recogido en julio de 2008 por la prestigiada revista Nature, con lo que el conflicto tomó proporciones mundiales. Me detengo en este capítulo del conflicto por la sorpresa que causó en ese entonces la intervención del director del IPICT, David Ríos, quien, lejos de buscar una solución y sanar el ambiente en la institución de la que es responsable, se dedicó a polemizar con la carta de Kroto y declaró a Nature que los Terrones eran muy ambiciosos y que no les gustaba la autoridad. Esta actitud no prometía nada bueno.

A pesar de lo anterior, en dos reuniones realizadas en febrero y marzo del año pasado se llegó por fin a un acuerdo: se crearía una unidad externa para las nanociencias y las nanotecnologías fuera de las instalaciones del IPICT. El director Ríos Jara informó que para ello se contaba con el respaldo del Conacyt. Parecía que todo llegaba a un final, si no feliz, al menos útil para continuar con las tareas científicas. Pero no fue así. Los investigadores fueron despedidos en diciembre y el pasado 6 de enero se impidió la entrada al doctor Mauricio Terrones al instituto. La vigilancia policiaca fue reforzada, sus cubículos fueron sellados y los nombres de los investigadores fueron retirados de sus laboratorios.

El conflicto llegó nuevamente a la revista Nature, la cual le dedicó un editorial el pasado jueves 11 de marzo. Harold Kroto y otros prestigiados científicos publicaron en ese mismo número una nueva carta en la que llaman a la comunidad científica a unir fuerzas para revertir esta situación. Señalan, con razón, que es un ejemplo vergonzoso para la ciencia de las naciones en desarrollo.

En México no podemos darnos el lujo de desperdiciar talento en ningún campo científico y mucho menos en un área de la ciencia de vanguardia. En mi opinión este caso muestra la pequeñez de algunos funcionarios, especialmente en el Conacyt, que dañan el desarrollo de un área del conocimiento, desprestigian a nuestro país y exhiben ante el mundo su incapacidad para resolver racionalmente un conflicto.

jueves, 11 de marzo de 2010

Carta en NATURE de denuncia y apoyo / Nature letter for support

El día de hoy se ha publicado una carta de apoyo firmada por destacados y distinguidos investigadores internacionales (Harold W. Kroto, FSU; Pulikel M. Ajayan, Rice; Anthony K. Cheetham, Cambridge; Mildred S. Dresselhaus, MIT; Morinobu Endo, Shinshu; Alan L. Mackay, Univ of London; Ljubisa R. Radovic, PennState), en la prestigiosa revista NATURE (página 160) (EN ESPAÑOL), denunciando los lamentables hechos que derivaron en el despido injustificado de los doctores Mauricio y Humberto Terrones de sus posiciones como investigadores con definitividad en el IPICYT. La carta enviada a Nature, tiene el apoyo de 75 investigadores internacionales, que sumados al grupo de investigadores, empresarios y estudiantes mexicanos que también apoyan una acción correctiva y una investigación en este tema, hablan de la preocupación nacional e internacional en este tema.
ACTUALIZACIÓN: La versión original de la carta enviada a Nature y editada para ser "política y académicamente correcta" puede ser leída y comparada con la versión editada (con permiso del Dr. Ljubisa Radovic, en cuya página web puede encontrarse la versión original). Notense la profusión de detalles asociados con los orígenes internos y causas académicas del despido de los Doctores Terrones. (en la gráfica, los números 3 a 9 corresponden a los académicos Carlos Barajas-López, Noel Carbajal Pérez, Ricardo Femat-Flores, Rubén López-Revilla, Elias Razo-Flores, Haret Rosu-Barbus, quienes en 2008 enviaron una carta-réplica a NATURE negando los hechos denunciados por Kroto y 70 científicos más en una carta previamente publicada en la misma revista).

Además se publicó una nota extensa sobre el Conflicto (LIGA A LA PÁGINA ORIGINAL EN NATURE: paginas 148 y 149) (LIGA A LA PÁGINA EN ESPAÑOL), comentando los argumentos de la dirección del IPICYT para rescindir los contratos de los dos investigadores, así como los puntos de vista de las empresas, instituciones e investigadores relacionados; se incluyen declaraciones del actual director del IPICYT, Dr. David Rios Jara, respondiendo a los cuestionamientos sobre la causa del despido de los doctores Terrones.

ACTUALIZACIÓN: Las traducciones son de una fuente que prefiere guardar su identidad. Estas notas en la revista NATURE (la revista científica más importante en el mundo) ya se ha replicado en numerosos sitios web alrededor del mundo y numerosas personas han comentado la misma en sus páginas personales y blogs):

RELATORIA DE LAS REUNIONES CON EL GRUPO DE NANOCIENCIAS Y NANOTECNOLOGÍA, DANDO SEGUIMIENTO A LAS RECOMENDACIONES EMITIDAS POR EL COMITE ESPECIAL

En las siguientes ligas podrán encontrar copias fascimilares de los documentos de seguimiento a las reuniones que se llevaron entre la Comisión Especial, formada a petición de un grupo de investigadores internacionales encabezados por sir Harold Kroto al Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa. En éstos podrán verificar quienes y cuándo participaron en dichas reuniones, las propuestas y resoluciones emitidas, todo esto previo al despido injustificado de los doctores Terrones del IPICYT.

  1. RELATORIA DE LAS REUNIONES LLEVADAS A CABO CON EL GRUPO DE NANOCIENCIAS Y NANOTECNOLOGÍA, DANDO SEGUIMIENTO A LAS RECOMENDACIONES EMITIDAS POR EL COMITÉ ESPECIAL EN SU REUNION DEL 8 DE DICIEMBRE DE 2008. (29 de Enero, 2009)
  2. Correo del Dr. Ljubisa Radovic (Penn State, miembro de la comisión especial y firmante de la carta de denuncia en NATURE) al Dr. Eugenio Cetina (CONACYT) sobre su preocupación del retraso en la toma de acuerdos y decisiones en la resolución del conflicto en la División de Materiales Avanzados del IPICYT. (11 de Mayo, 2009)
  3. Respuesta del Dr. Eugenio Cetina (CONACYT) al Dr. Ljubisa Radovic. (19 de Mayo)
  4. Acta de la reunión de seguimiento de a las recomendaciones de la Comisión Evaluadora de la Operación del IPICYT. (12 de Marzo, 2009)

Puede notarse que hay una amplia diversidad de participantes en las reuniones, incluyendo a otros miembros del grupo de NyN, y observadores externos (en particular, el Dr. Eugenio Cetina, responsable administrativo de Centros Públicos de Investigación del CONACYT).

martes, 9 de marzo de 2010

Contrastes en las evaluaciones externas 2007 y 2008 al desempeño del IPICYT

...en particular, al desempeño del grupo de Nanociencias y Nanotecnología (página 2) dentro de la División de Materiales Avanzados. La comisión evaluadora del 2007 estuvo integrada por los doctores Yunny Meas (CIDETEQ), Cinna Lomnitz Aronsfrau (UNAM), Francisco Mendieta Jiménez (CICESE), Jorge Santamaría Fernández (CICY), Luis Enrique Sansores Cuevas (UNAM), Hugo Alberto Barrera Saldaña (CINVESTAV), Magdaleno Medina Noyola (UASLP).
Aquí su informe:


Ahora contrasten con el informe realizado en 2008 para el ejercicio 2007 (se anexa solo la evaluación al departamento de Materiales Avanzados) en donde ahora la comisión evaluadora estuvo integrada por los doctores Leonel Cota Araiza (CNyN de la UNAM), Miguel Jose Yacaman, quien es además el presidente de toda LA COMISION EXTERNA DE EVALUACION DEL IPICYT, y Luis Enrique Sansores Cuevas (IIM de la UNAM).

lunes, 8 de marzo de 2010

SÍ COBRÉ SIN TRABAJAR / Ríos Jara Exculpado

El Director del IPICYT, David Ríos Jara, aceptó haber cobrado 2 años sin tra­bajar en el CIMAV, de Chihuahua, de lo cual fue acusado por sus alumnos, quienes entregaron a Exprés docu­mentos.
Aclaró que el cobro fue legal, pues es una presta­ción prevista en el regla­mento del CIMAV. Él trabajó en esa institución de 1994 al 2004 y, según él, debido a ello tenía derecho a ese beneficio, consistente en cobrar una cuarta parte de su sueldo por dos años.

De acuerdo con los documentos en poder de Exprés, con el membrete de la Secretaría de la Función Pública, Ríos Jara cobró en el CIMAV del 2004 al 2006, a pesar de que ya estaba como director del IPICYT.
Ríos Jara dijo que él no cometió ningún ilícito, pues es una prestación a la que tenía derecho y así fue con­siderado por la Función Pública, por lo que corresponde a “un caso ce­rrado”.

Aseguró que ésta es una arti­maña de parte de los investigadores Terrones, para desprestigiarlo, pero hoy por hoy no existe un proceso en su contra por parte de la dependen­cia federal.

Además en el momento que in­gresó al IPICYT, dejó de cobrar el di­nero, pues consideró que ya no era pertinente gozar del beneficio.

ACTUALIZACIÓN: En la edición 166 de ElExpres, se asienta una nota firmada por "La Redacción" titulada "Ríos Jara exculpado" donde se indica que:
"La Secretaría de la Función Pública justificó que el actual director del IPICYT, David Ríos Jara, recibiera una remuneración en el Centro de Investigación de Materiales Avanzados (CIMAV), en Chihuahua, pese a que ya no estaba como titular. Le inició una investigación pero cerró el expediente porque no encontró ninguna irregularidad. El Estatuto del Personal Académico (EPA) del CIMAV fue elaborado por una comisión especial con representantes de la SFP, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Educación, CONACYT y el propio CIMAV, aprobado por su propio Órgano de Gobierno. A Ríos Jara se le culpó de cobrar su salario en esa institución durante dos años, a pesar que ya había concluido su periodo como director al frente de ella.
La versión vigente en 2004 del estatuto incorporó el artículo 21, en que se explica: "al investigador que ocupe el cargo de director general en la administración del CIMAV, al término de su gestión, se le mantendrá el mismo nivel y prestaciones inherentes al cargo, durante un lapso de tiempo igual a una cuarta parte del periodo que abarcó su función". Durante las auditorías realizadas al CIMAV en 2006 la Función Pública detectó esa prestación de la que era beneficiario Ríos Jara durante 2004 y 2005. "David Ríos no es administrativamente responsable de los hechos que se les atribuyeron en este procedimiento, conforme a lo argumentado en los considerados, por lo cual no ha lugar a imponerle sanción alguna", refiere la resolución emitida el 28 de octubre de 2008."

Estalla pugna en el IPICYT



Considerado uno de los principales centros de estudio del país, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) se encuen­tra sumido en conflictos políticos y legales que ya derivaron en el despido de los hermanos Mauricio y Humberto Terrores, demandas legales y una campaña de despresti­gio contra su director, David Ríos Jara, a quien los alumnos de la institución acusaron de haber sido “aviador de élite”.
Exprés recibió documentos de la Secretaría de la Función Pública, que demuestran la existencia de una investigación contra el ac­tual director del IPICYT, por haber cobrado 2 años sin trabajar en el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), ubicado en Chihuahua, del cual fue director. El acusado aseguró que ese caso ya es­tá cerrado.

DESPIDEN A LOS TERRONES
El 6 de enero de 2010 un hecho con­mocionó a la comunidad científi­ca a nivel nacional y mundial, pues de manera repentina fueron des­pedidos dos de los científicos con mayor reconocimiento en el campo de la nanotecnología, los hermanos Humberto y Mauricio Terrones.
David Ríos Jara, director del IPICYT, confirmó a este semanario lo anterior. Fue “por razones adminis­trativas graves”, señaló, pero omi­tió los detalles ya que hay un proce­so legal en curso contra los herma­nos Terrones.
Pero se anticipa conflicto, pues los Terrones son apoyados por la comunidad científica nacional e in­ternacional. Los Premios Nobel de Química, el mexicano Mario Molina y el inglés Harold Kroto, son sus prin­cipales defensores y buscan que Calderón interceda en su favor.
Trató de deslindarse del despido, al atribuirlo a una comisión externa de académicos, empresarios y fun­cionarios, externa al IPICYT. Según él la causa fue la polarización y la ten­sión entre alumnos y maestros de materiales avanzados, como se le conoce al área de nanotecnología.
A los Terrones incluso se les im­pidió entrar a recoger sus pertenen­cias a través de un operativo policia­co. Ríos Jara reconoció lo anterior, pues dijo que existe además un liti­gio laboral en curso que hubiera si­do obstruido con la entrada de los in­vestigadores al recinto.
Aseguró que sus pertenencias fueron resguardadas, con la intervención de un notario público.

INTERVIENE CONACYT
Antes del despido, ya se recono­cía la pugna. El CONACYT conformó una comisión para evaluar y dar re­comendaciones para solucionar el problema, la cual informó que “las divisiones trabajan inmersas en un ambiente laboral deteriorado, con relaciones interpersonales lamenta­blemente afectadas…”
La comisión consideró necesa­rio llevar a cabo un ejercicio de diá­logo para evitar agresiones persona­les y radicalización de las posiciones.
Sin embargo, los hermanos Terrones fueron despedidos y sepa­rados de la institución por la fuerza.

ALUMNOS EN LA INCERTIDUMBRE

Alumnos del IPICYT (que pidieron omitir sus nombres por temor a re­presalias) aseguraron que viven en la zozobra, pues desde que se fueron los investigadores del área de na­notecnología, el director de la insti­tución ha realizado acciones contra los estudiantes como el desmantela­miento de laboratorios.
“La problemática que se vive es insoportable, vivimos en la incerti­dumbre, se dice que Ríos Jara quie­re desaparecer los laboratorios en los que estamos trabajando”.
“Vivimos en el limbo puesto que no sabemos que va a pasar con las investigaciones que eran asesoradas por lo hermanos Terrones”.
Interrogado al respecto, David Ríos Jara señaló que los hermanos Terrones sí pueden asesorar a sus alumnos en sus proyectos… pero a distancia.
El despido de los científicos Humberto y Mauricio Terrones dejó estancadas por lo menos 16 investigaciones realizadas por alumnos del IPICYT.


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jueves, 4 de marzo de 2010

Convocatoria para Contratar a un Profesor Investigador Titular de la División de Materiales Avanzados del IPICYT

La División de Materiales Avanzados (DMA) del IPICYT abre la convocatoria para la contratación de un Profesor Investigador Titular.

Convocatoria (PDF).


Departamento de Difusión y Divulgación del IPICYT / eventos@ipicyt.edu.mx