Lo que hicieron fue torcer los nanotubos, de una forma muy similar a como se hace con la lana o las fibras de algodón, en hilos más gruesos. Luego se llena el espacio hueco en los nanotubos con diferentes materiales, incluido parafina, la cera que va en las velas, luego se calienta todo brevemente provocando que la parafina se expanda. Cuando la cera se enfría de nuevo, se contrae, y los nanotubos se hacen más estrechos y más largos. Este mecanismo es capaz de acortar y alargar otra vez cada 25 milésimas de segundo. Estas contracciones rápidas significan que los músculos son capaces de realizar una gran cantidad de trabajo.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Músculos artificiales con nanotubos de carbono.
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