“Estimados miembros del Órgano de Gobierno, de la Comisión Evaluadora Externa y amigos del IPICYT
“En atención al interés en favor del IPICYT que todos ustedes han demostrado en las diferentes etapas del proceso institucional relacionado con los Dres. Humberto y Mauricio Terrones Maldonado, me permito informarles que en fecha reciente nos hemos visto lamentablemente en la necesidad de rescindir su contrato de trabajo con el Instituto.
“Es importante aclarar que la decisión hubo de tomarse por los motivos abajo expresados, y dado que los diversos esfuerzos institucionales que se realizaron, en reuniones tanto del Órgano de Gobierno, como del Comité Externo de Evaluación, como de los diferentes grupos de trabajo integrados ex – profeso con la participación de destacados miembros de los órganos colegiados referidos y de la comunidad científica, algunos de éstos externos al IPICYT y propuestos por los Dres. Terrones, no fructificaron pues las recomendaciones aceptadas por ellos y formalizadas en actas suscritas por todos los participantes fueron luego desconocidas por los propios Dres. Terrones.
“Los esfuerzos por encontrar soluciones a los muy diversos planteamientos de los Dres. Terrones, reflejados en las recomendaciones mencionadas, eran soslayados por ellos, en principio por su renuencia a reconocer las estructuras de autoridad que prevalecen en el IPICyT, propias a los Centros Públicos de Investigación, tanto a los sectorizados en el CONACyT como en otras dependencias.
“En este contexto, se han detectado varias irregularidades administrativas y faltas graves de las cuales enumero a continuación algunas de mayor relevancia, mismas que nos colocaron en situación de verdadera imposibilidad de continuar la relación laboral con dichas personas:
“Se detectó recientemente la existencia de cuatro patentes publicadas en 2007 y 2008, en las que el Dr. Mauricio Terrones aparece como coautor, y en dos de las cuales el Dr. Humberto Terrones es también coautor, mismas que en ningún momento fueron reportadas a la institución y en las que no se dio crédito al IPICYT. La propiedad intelectual que por Ley pertenece a nuestro Instituto fue cedida unilateralmente por ellos, en dos de esas patentes, a una compañía mexicana. Las otras dos patentes fueron cedidas a instituciones japonesas.
“Los Doctores Terrones son responsables de una serie de faltas a la normatividad federal e interna de nuestro Instituto, al contratar unilateralmente y por iniciativa propia a compañías externas para realizar trabajos de obra pública y de adecuación de instalaciones que fueron llevados a cabo en laboratorios del Edificio Beta. El pago por estos servicios a las compañías correspondientes fue realizado por la Sociedad Mexicana de Nanociencias y Nanotecnología, de la que ellos son fundadores y mantienen un control total. Lo anterior sin contar con la autorización o el conocimiento por parte de alguna autoridad del IPICYT. Al desarrollarse sin atención a las normas jurídicas aplicables, estos trabajos fueron suspendidos por las autoridades del Instituto tan pronto éstas se percataron de su realización.
“El Dr. Mauricio Terrones se ha ausentado del Instituto por más de 140 días y el Dr. Humberto Terrones por 50 días en el año 2009, sin contar con la autorización de su Jefe de División, ni con el conocimiento y/o autorización de la Dirección General.
“En las tres últimas evaluaciones del programa institucional de estímulos, el Dr. Mauricio Terrones no reportó en el formato de exclusividad, firmado por él, sus actividades profesionales en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México D.F. De haberlo hecho, de acuerdo con los Lineamientos de Estímulos del IPICYT, hubiera podido implicar la pérdida de esos estímulos.
“Cabe mencionar que la Junta Académica del Instituto pidió por escrito el lunes 7 de diciembre pasado una explicación sobre estas irregularidades a los Dres. Terrones. Al respecto, el viernes 11 de diciembre se recibieron comunicados por parte de ellos, dando explicaciones sobre otros aspectos relacionados, pero sin dar respuesta a las faltas que describo anteriormente.
“Por otra parte, es claro que tales irregularidades pueden dar lugar a denuncias ante la Secretaría de la Función Pública, e incluso otras medidas de carácter legal por lo que se refiere a la disposición indebida de propiedad intelectual. La institución hará una evaluación de su pertinencia si el problema es escalado por ellos.
“Considero que estas aclaraciones a los miembros de los órganos colegiados de mayor importancia para nuestro Instituto y a miembros de la comunidad académica que han estado enterados de este proceso, resultan necesarias para proporcionar una visión objetiva y de primera mano del problema. De cualquier forma, si alguno de ustedes tiene interés en ampliar la información, estamos en la mejor disposición de atenderlos.
“Reciban un cordial saludo, mi agradecimiento por su constante apoyo y mis mejores deseos para el 2010.
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“David Ríos Jara. Director General. Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, A.C., IPICYT”
Nota de la redacción: El ejemplar de la carta que reproducimos, carece de fecha pero fue enviada a algunos integrantes de la Comisión Evaluadora en diciembre de 2009.









